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Sos un supermercado de habilidades, por Franco Baldissare

Ya sea trabajando en relación de dependencia o emprendiendo o como profesional independiente, alguna vez nos ha tocado incorporar habilidades o herramientas que no son propias de nuestra profesión para seguir siendo competitivos. Con el paso del tiempo terminamos siendo un supermercado de habilidades y no está bueno. Acá te cuento por qué.

De hecho, en una de mis últimas experiencias en relación de dependencia, me lo dijeron abiertamente: “estás acá porque además de comunicador, sabés de diseño gráfico”. Siendo objetivos, para quien contrata la cuenta cierra por todos lados: paga a una persona tareas que deberían hacer dos. Pero no es eso lo que quiero plantear.

Mi punto tiene más que ver con nuestra competencia. No me refiero a nuestros competidores (aunque al final sí importan) sino a cómo me voy a posicionar en el mercado. Y cómo forma parte de tu estrategia de carrera, tenés que elegir, es decir, tomar una decisión: ser competitivo o ser competente.

Ser competitivo

Si soy comunicador y además sé de diseño gráfico, diseño web, edición de videos y redes sociales seguramente seré competitivo en el mercado de quienes buscan contratar colaboradores comodín o todoterreno, o sea, de los que saben de todo un poco.

Muy probablemente llame la atención de clientes o jefes que valoran más el ahorro que la especialización, porque quizá no necesitan al mejor comunicador sino uno intermedio y de paso, ahorrar en diseño y gestión de las redes sociales.

Esto irá bien mientras ese cliente o jefe no requiera de las habilidades de un supercomunicador, ya que la persona que ha contratado no ha podido especializarse al 100% en su profesión porque invirtió tiempo aprendiendo un poco de otras.

Lo que ocurre (como a mí en algún momento) es que al concentrarnos en cuestiones operativas en la que no somos expertos (diseñar o editar, por ejemplo) no tenemos tiempo para enfocarnos en el análisis, la estrategia y la planificación que nos permite tomar decisiones sobre nuestra tarea. El resultado: terminamos tapando baches o apagando incendios que podríamos haber evitado si hubiéramos tenido tiempo para planificar.

Esto es lo que yo llamo ser un “supermercado de habilidades”: tengo un poco de todo, no soy especialista en ningún producto, por ende, no soy el mejor en algo específico. Pero al mismo tiempo, tengo la posibilidad de satisfacer la necesidad de un segmento más amplio del mercado lo que me permite acceder a más oportunidades.

Ser competente

Puedo ser un comunicador con un alto nivel de especialización, un experto en mi sector que trabaja con otros colaboradores que son expertos en el suyo (diseñadores, social media managers, etc.). En este caso, llamaré la atención de clientes o jefes que buscan justamente eso, un experto, porque saben que sus problemas requieren de uno (o varios).

En este caso, podemos enfocarnos en cuestiones estratégicas y de planificación que siempre son necesarias para conseguir soluciones a largo plazo. La contra: pareciera que son menos las oportunidades en un mercado que está orientado (por una cuestión de costos) al colaborador comodín.

Esto es lo que yo llamo ser una “tienda especializada”, como las vinerías, por ejemplo. Podés conseguir vino en un supermercado, pero si tu gusto es específico, es más probable que lo encuentres en una tienda de vinos.

La elección es nuestra

Ser competitivo o competente es una elección que tenemos que tomar en algún momento de nuestra carrera, por varios motivos:

Primero, porque como ocurre con todas las decisiones: si no las tomo yo, las toma otro (u otros) en mi lugar. O lo que es peor, las toma el mercado y luego ocurre que no estoy de acuerdo con el rumbo que tomó mi profesión y no sé qué ni cuándo pasó.

Segundo, porque mi estrategia de comunicación no es la misma para posicionarme como un profesional competitivo o uno competente.

Tercero, para definir mi público, cliente ideal o empleador. Si elejo ser un profesional competitivo, un todoterreno, me conviene apuntar mis cañones hacia ese tipo de empleadores o clientes para ser más eficaz y no gastar demasiada pólvora en oportunidades que no se ajustan a mis objetivos.

Cambiar a tiempo

Siempre es posible mudar de un tipo de profesional a otro, sabiendo claro que tienen que cambiar tus estrategias de comunicación, comerciales, de gestión de tus contactos profesionales y claramente, ajustando tus habilidades para que respalden lo que ofrecés en tu propuesta de valor.

Desde mi experiencia y conocimiento, creo que siempre es mejor ser el mejor en algo (y posicionarte como tal en tu sector para tener más oportunidades de ser elegido por un cliente o por un reclutador, por ejemplo) que ser el más o menos en todo.

Lecturas recomendadas

Para bajar más en algunos conceptos, te sugiero apoyarte en estas lecturas:
1. El poder de mantenerte enfocado, de Jack Canfield
2. Claves sobre la competencia, una serie de conceptos de Al Ries
3. La estrategia del océano azul, de W. Chan Kim y Renée Mauborgne

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